¿Porqué seguimos fumando?

dejar de fumar

Todos los fumadores son perfectamente conscientes de que no sentían ninguna necesidad de fumar antes de engancharse, saben que es un riesgo para la salud y reconocen que se gastan un dineral en tabaco, ¿Porque continúan fumando entonces? La mayoría siguen fumando porque están convencidos de que el tabaco les gusta y les ayuda. Creen que si dejan de fumar habrá un vacío permanente y algunos aspectos de su vida nunca serán como antes.

Si eres fumador probablemente tengas una respuesta más o menos elaborada al respecto pero te propongo que leas los falsos mitos sobre el tabaco y vuelvas a replantearte la pregunta: ¿porque sigo fumando? ¿Qué beneficios tiene el tabaco? ¿De verdad me gusta?

 

Dependencia física/el “mono”

La dependencia física la produce la nicotina. En cuando apagamos un cigarrillo, los niveles de nicotina empiezan a bajar y el fumador comienza a sentir los efectos de la privación. La sensación de “mono” no produce dolor, es más bien una sensación de vacío, de hambre, aunque no de comida sino de nicotina.

Para conocer tu nivel de dependencia física del tabaco puedes responder el Test de Fagerström.

Antes de fumar nuestro primer cigarrillo no teníamos esa sensación de “hambre de nicotina”, nuestro cuerpo estaba completo sin la droga. Sin embargo, una vez que nos hemos enganchado, necesitamos seguir fumando para conseguir sentirnos como antes, para poder sentirnos como un no-fumador se siente todo el tiempo. Es una cadena para toda la vida, a menos que la rompas.

La sensación de vacío ocurre cuando no fumamos, por eso, resulta difícil echarle la culpa al cigarrillo. El tabaco parece ser quien acaba con esa sensación, quien nos hace concentrarnos o relajarnos, pero sólo es un engaño, una terrible ilusión. El cigarrillo no nos da nada, solamente nos lo quita y luego nos lo devuelve parcialmente para mantener la ilusión. Es como llevar unos zapatos muy prietos para tener el placer de quitárselos al llegar a casa.

 

Dependencia psicológica/ el “hábito”

De igual forma que ocurre con otros “hábitos” como cepillarse los dientes, fumar es una conducta aprendida que se convierte en un hábito debido a tres elementos fundamentales: práctica, asociación y refuerzo.

Práctica. Pongamos por ejemplo otra conducta como es la de conducir: al principio necesitamos prestar mucha atención pero, con el tiempo, se automatiza. Hay pocas cosas que un fumador haga tan a menudo a lo largo del día como encender un cigarrillo. Con lo años, eso se convierte en un montón de práctica, tanta que los fumadores frecuentemente se encuentran fumando sin saber porqué o se encienden un cigarrillo cuando todavía tienen otro en el cenicero.

Refuerzo. Para un fumador el tabaco está asociado a una serie de sensaciones positivas. El tabaco significa muchas cosas y sirve para múltiples circunstancias: para relajarnos, para concentrarnos, cuando estamos aburridos, cuando nos estamos divirtiendo…Es imposible que la misma substancia sea capaz de relajarme y activarme. Eso es otra ilusión del tabaco, vale para todo y para nada, lo único que sabemos es que es nos sentimos mejor cuando fumamos.

Asociación. A lo largo de los años un fumador ha asociado el tabaco, además de con sensaciones placenteras, son un montón de actividades. El cigarrito de después de comer, cuando salimos de fiesta, cuando estamos nerviosos, en el descanso…Cada fumador tiene sus cigarrillos preferidos, aquellos que están asociados a una serie de lugares, personas o actividades y de los cuales no se ve capaz de prescindir.

La dependencia psicológica es mucho más difícil de vencer que el “mono” físico. El tabaco ha formado parte de tu vida durante ciertos años y, si decides dejarlo, tendrás que aprender a realizar tus actividades cotidianas sin tabaco. Esto no es fácil pero la conducta de fumar es una conducta aprendida y, como tal, se puede desaprender.

Más información:

Se puede dejar de fumar, claves para conseguirlo (2005) Ministerio de Salud (MSC)

Guide to Quitting Smoking – American Cancer Society

Fiore MC, Jaen CR, Baker TB, et al. (2008) Treating Tobacco Use and Dependence: 2008 Update. Clinical Practice Guideline. Rockville, MD: US Department of Health and Human Services, Public Health Service

Allen Carr (2002) Es fácil dejar de fumar si sabes como. Espasa Libros, S.L.