El experimento Milgram sobre la obediencia a la autoridad es uno de los más conocidos e impactantes del campo de la psicología social. Muchos de los condenados por crímenes de guerra durante el régimen nazi argumentaron en su defensa que “se limitaban a cumplir órdenes” y que, por tanto, no eran responsables del daño que habían causado.
Milgram se preguntó entonces que podía haber de cierto en todo aquello, ¿eran aquellas personas especialmente sádicas y desalmadas o era posible que cualquiera reaccionase igual en aquellas condiciones?