“Momo es una niña de quien no se conoce su origen ni se conocerá jamás, y en realidad no importa. Su pequeña complexión hace que sea imposible determinar su edad pero ella resuelve el problema con una respuesta muy acertada: “Que yo recuerde, siempre he existido”. Su apariencia es desaliñada, su cabello negro y alborotado como quien nunca ha conocido un peine, sus ojos son enormes y tan negros como las plantas de sus pies. Su ropa son harapos enormes que no se molesta en ajustar porque está muy consciente que continuará creciendo. Momo tiene una virtud que no cualquiera posee: sabe escuchar. No, no escucha como escuchan todos, ella lo hace de una manera excepcional. “
Momo o el libro del Tiempo
