LA FAMILIA Y LOS TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA.

La familia es muy importante y lo habitual es realizar el tratamiento con su apoyo. Incorporar a la familia puede ayudar a prevenir recaídas y a resolver los problemas interpersonales relacionados con el trastorno.

La familia convive diariamente con el problema, y es testigo del sufrimiento que la enfermedad ocasiona al paciente. En muchas ocasiones, se siente incapaz de afrontar el problema y ve como la enfermedad afecta a todos sus miembros, por eso es importante que se sienta comprendida y acompañada durante el proceso. La familia puede ser una parte vital en la recuperación del paciente y es interesante que reciba asesoramiento para formar parte activa del proceso de curación.

El asesoramiento consiste en orientar a los familiares, aportándoles información, estrategias y herramientas que permitan aceptar la enfermedad, comprender y apoyar al paciente, manejar adecuadamente los problemas que puedan surgir, reforzar los comportamientos deseados y, en definitiva, continuar con el proceso de curación más allá de la consulta.