AMAXOFOBIA: MIEDO SOBRE RUEDAS

“Sólo de pensar que tengo que conducir me pongo nerviosa…”, ”Desde el accidente que tuve, me siento incapaz de coger el coche…”, “¿Por qué los demás pueden, y yo me bloqueo al estar al volante?”

 

Pensamientos como estos hacen referencia a un problema mucho más habitual de lo que podríamos pensar ya que, un tercio de la población de nuestro país padece esta fobia, de los cuales, un 6 por ciento lo sufre de forma aguda y es incapaz de ponerse al volante de un vehículo. Su nombre clínico es amaxofobia.

 

¿Que es la amaxofobia?

El término Amaxofobia viene del griego fobos (Φόϐος, ‘pánico’) y amaxo (αμαχος ‘carro’) y hace referencia a la respuesta de miedo intenso e incapacidad que experimentan algunas personas antes y, sobretodo, durante el acto de conducir. Incluso simplemente, al pensar en tener que hacerlo. Puede aparecer acompañado de pesadillas, ansiedad, sudoración, rigidez muscular, pensamientos negativos o catastrofistas, etc. En su grado más extremo puede convertirse en un miedo paralizante que limita a las personas en su vida cotidiana.

La amaxofobia es un trastorno muy incomprendido. Para la mayoría de los conductores, manejar un vehículo es una actividad tan automatizada que no son capaces de comprender las dificultades a las que se enfrentan estas personas. Debemos tener cuidado con estas actitudes que, además de no contribuir a solucionar el problema, puede acabar mermando su autoestima.

 

¿A quién afecta la amaxofobia?

Es difícil estimar el número de personas que en España conviven con este problema, debido a la carencia de estudios sobre la población general. La encuesta realizada por el Instituto Mapfre de Seguridad Vial y datos aportados por Díaz Calero, aproximadamente un 30% de conductores españoles podrían estar afectados en mayor o menor medida por este problema, llegando a un 6% de personas altamente limitadas en su vida cotidiana. La mayoría son mujeres (87%) aunque también esta presente en los hombres (13%)

Podemos diferenciar tres grupos diferentes en función de la aparición del trastorno:

 

  Conductores nóveles

Conducir es una actividad compleja, muy demandante y altamente estresante. Obtener el carnet de conducir no es más que el primer paso a la hora de aprender a manejar un vehículo y, todos los conductores experimentan en sus inicios estrés al tener que enfrentarse en solitario al tráfico. Una minoría (alrededor del 3%) no logrará superar la tensión y abandonará definitivamente la conducción. Estas personas (25% de los amoxofóbicos) presentan una “obsesiva” preocupación por la integridad de los demás y no soportan sentirse juzgados por otros conductores.

 

 Conductores habituales

En el grupo mayoritario (60%) están aquellas personas que, paradójicamente tienen más de 5 años de carnet y tras una conducción normalizada comienzan a sufrir episodios de ansiedad al volante relacionados con periodos de estrés laboral y personal. Es entonces cuando surge el miedo a más ataques y a no poder controlarlos, lo que provoca que uno empiece a sentir el rechazo a conducir.

En una primera etapa, la persona evitará aquellas situaciones o lugares que desencadenaron el primer ataque de pánico. Esto puede llevar a una segunda fase en la que la ansiedad se generaliza y terminan por padecer ansiedad anticipatoria. Esto les convierte en firmes candidatos a abandonar la conducción.

 

Experiencia traumática

Según el DSM el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) se produce consecuencia de la exposición a un evento altamente estresante que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo. Puede producirse como consecuencia de un accidente, incluso aunque no sea la persona quien conducía.

Es muy común revivir el suceso y sentirse especialmente tenso en situaciones relacionadas con el accidente. Si no se consigue superar el problema después de un tiempo prudencial se puede acabar desarrollando amoxafobia. Este miedo puede ser invalidante mientras no se aborde con un tratamiento adecuado (se puede consultar más información en la fundación CEA)

 

amaxofobia

Superar la amaxofobia

La amaxofobia se puede superar pero es recomendable ponerse cuanto antes en tratamiento ya que superar un trastorno de ansiedad no es un camino fácil y rápido. Abordar el trastorno, implica modificar las ideas y pensamientos erróneos sobre el tráfico y nosotros mismos y aprender a afrontar nuestros miedos en lugar de evitarlos. Para ello se utilizan, como en otras fobias, técnicas de exposición en vivo de una manera progresiva y guiada.

 

¿Tengo amaxofobia?

No todas las personas que sufren ansiedad al volante tienen amaxofobia. Estas preguntas elaboradas por el especialista Díaz Calero pueden ayudarte a determinar si padeces el trastorno. Responde si o no a modo de cuestionario:

      • Cuando se que tengo que conducir pienso en ello con frecuencia y me pongo nervioso.
      •  Circulando, nunca me siento tranquilo del todo.
      • Cuando conduzco pienso que cualquiera que vaya cerca de mí se de un golpe conmigo.
      • Me preocupa molestar a los que circulan detrás por ir muy lento.
      • Cuando conduzco pienso que los demás deben creer que soy un torpe.
      • Siento molestias en la espalda, en las piernas y en los brazos cuando dejo de conducir.
      • Me tengo que secar el sudor de las manos con frecuencia, cuando conduzco.
      • No entiendo porque no puedo conducir cómo los demás.
      • Procuro ocultar mi problema con excusas.
      • Creo que los demás no entenderán mi miedo, que pensarán que soy un cobarde.
      • Me asusta la velocidad, ir a más de 80 me produce “vértigo”